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lunes, 29 de abril de 2013

OTOÑO: DEFENDIENDO LA FRONTERA

LA BÚSQUEDA INFRUCTUOSA

En la tienda del Lord Bretoniano la tensión era palpable; ninguno de los presentes estaba dispuesto a ceder.

Sir Galawy observo los rostros de uno en uno.

A su derecha, sentada en un pequeño taburete de madera; Lady Brienne miraba con gesto hosco al caballero que tenia justo enfrente. Galawy había visto miradas más amiglables en los ojos de algunos de sus enemigos.

El objetivo de tan venenosa mirada hacia como si no se diese cuenta de la ira de la hechicera. Alto, con una melena rubia que caía por debajo de sus hombros sobre la dorada armadura, su rostro mantenía la sonrisa permanente de quien no se toma en serio la mayoría de las cosas.

Sir Looster era el más elevado de los caballeros de la fuerza de refuerzo que había llegado a lomos de pegasos desde Fuerte Torwood hacia dos noches. La noticia de los refuerzos, traída entrelazada en las patas del milano que habián visto a la llegada a las cercanías de la estructura denominada diente del Kraken, le nombraba capitán del destacamento de refuerzo por gracia de su Majestad. El resto de los refuerzos se preveía alcanzasen el campamento Bretoniano al día siguiente.

Por último Galahad, jugueteaba con una daga corta haciendo muescas en un trozo de madera a medio tallar con semblante meditabundo.

- La realidad, mi señora, es que tenemos ciudades que recuperar en esta parte del mundo y los avances en descubrir la localización del Grial por vuestra parte están siendo demasiado escasos.- Era Sir Looster el que hablaba, continuando con la conversación.

- ¿¡Creeís acaso que el sagrado cáliz se presentará a la primera ocasión ante nosotros!?- Contesto Lady Brienne enfurecida. Girándose a Galawy e ignorando al caballero pegaso dijo: - Mi señor, debo continuar orando y pidiendo guia en las cercanías del monolito, es la única manera.-

Galawy miro un momento a Galahad; y este, interpretando la muda pregunta añadió - Los hombres están nerviosos. Dejamos vivir a los orcos y su amenaza pesa sobre ellos.-

- Pero no podemos...- Quiso responder la damisela, pero la mano de Galawy detuvo sus palabras. El señor Bretoniano había tomado una decisión.

Levantandose se dirigió al mapa desplegado sobre la mesa y señalo una población cercana a su posición actual. - Sir Looster, uno de tus caballeros permanecerá aquí y se hará cargo de los guerreros que lleguen para que mantengan esta guarnición. El resto marcharemos sobre Dunkhill para recuperar provisiones y establecer una base desde la que peinar los campos en busca de los orcos.-

- Eso dividirá nuestras fuerzas, mi señor, y tras la última batalla...- Objeto el portaestandarte.

- Será sólo temporal. Mi señora, le ofrezco tres lunas más para obtener algún resultado; pasado ese tiempo nos reuniremos en Dunkhill y pensaremos en nuestro próximo paso. El tiempo se acaba y aun no tenemos ni una pista de nuestra búsqueda.- Miro de hito en hito a los presentes por si existía alguna otra objeción antes de dar por concluida la reunión.- Partiremos al amanecer.

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Los habitantes de Dunkhill observaron recelosos el paso de los caballeros bretonianos por la calle principal.

Galahad mantenía el estandarte de su señor en alto mientras sus hombres apartaban a los aldeanos en su camino hacia la que parecía era la casa del alcalde; una pequeña estructura de piedra, que en tiempos debía haber sido algún tipo de torreón construido con el objeto de guarecer a los aldeanos cuando algún enemigo amenazaba la ciudad.

Ahora el edificio había perdido la parte superior, reconstruida con maderas, y presentaba un estado deplorable, no muy distinto del del resto de la ciudad.

una pequeña muralla de largas estacas rodeaba el conjunto de pequeñas chozas y huertos que conformaban Dunkhill.

En la puerta de la torre le esperaba un anciano que vestía una túnica marrón muy desgastada pero de buena manufactura; seguramente un recuerdo olvidado del la familia del caballero menor que posiblemente gobernaba aquel lugar en tiempos en que Bretonia defendia estas tierras.

- Saludos, señor; mi nombre es Sir Galahad de Gwineth; enviado de mi señor, Lord Galawy para informaron de que vuestras tierras no deben temer más por enemigo alguno, puesto que de nuevo estáis bajo la protección de Bretonia.-

A Galahad no le gusto el gesto obsequioso con el que le miro el anciano, como si el hombre creyese que le hablaba una especie de bufón y lo que acabase de decirle no fuese más que una tontería.

- Ah, si, si...Bretonia de nuevo, claro...- El anciano empezó a frotarse las sebosas manos produciendo una extraña repugnancia en el caballero.- Pasad, pasad...tendréis ocasión de demostrar vuestro arrojo y vuestro compromiso con Dunkhill...- El hombre paro de hablar mientras se daba la vuelta hacia la puerta de la torre y tragaba saliva de forma ruidosa.

Tras unos momentos los ojos del caballero se acostumbraron a la penumbra y pudieron discernir el poco mobiliario de la habitación que ocupaba toda la planta baja. Una gran mesa de madera medio podrida dominaba la estancia rodeada de sillas en igual deterioro; además de dos grandes armarios apoyados en una de las paredes y una chimenea, ahora casi apagada, eran todo el contenido de la misma.

- ¿Por que lo decís, señor?- Pregunto el caballero mientras se sentaba en la silla que parecía menos estropeada.

El anciano le miro como si Galahad le hubiese escupido con su gesto. Pero en un momento pareció recordar algo y se dirigió hacia uno de los armarios del que extrajo un par de vasos bastante sucios y un pellejo del que volcó algún tipo de liquido en los vasos.

Ofreciéndole uno de los vasos al caballero se sentó.- Si, si...claro...tendría sentido. - pareció reflexionar consigo mismo antes de contestar. - Orcos, al norte, se dirigen hacia aquí..aunque parecen desorganizados...Debéis detenerlos...- Pareció acabar la frase mientras bebía.

- Será mi señor quien decida tal cosa, señor; pero puede estar seguro de que defenderemos esta ciudad pues ahora le pertenece.- Contesto entre dientes Galahad mientras se levantaba sin tocar el vaso y salia al exterior.

- Si, si...por supuesto...y a ellos también...- Le pareció que murmuraba la caballero mientras salia.

++++++++++++

La linea de jinetes se mantenía en silencio excepto por el relinchar de los caballos y el resonar de las corazas y los arreos.

Tras la pequeña elevación se escuchaba el cargar de los trebuchet ocultos tras la muralla de estacas.

- Los orcos se aproximan, mi señor.- Informo Sir Cultor resaltando lo evidente.

La marea verde avanzaba ruidosamente hacia las murallas de la ciudad, a espaldas de los caballeros, de una forma desorganizada y caótica. En el centro de la misma un enorme jabalí cargaba con un caudillo orco que Galawy reconoció como aquel al que se habían enfrentado en la ciénaga una semana antes.

El enorme orco negro parecía herido de algún combate reciente. Presentaba un escudo completamente abollado y casi partido al medio de arriba a abajo.

- Trebuchet y arco.- Ordeno Galawy.

-¡¡TREBUCHET!!¡¡ARCOS!!- Grito Sir Atlas a su izquierda. Pocos segundos después el sonido de las maderas y cuerdas de las maquinas de guerra bretonianas precedió a impacto de dos enormes bloques de piedra en la linea orca.

Las primera cayó sobre un grupo de goblins nocturnos que montaban unas vistosas arañas gigantes. Ni siquiera la velocidad de tales criaturas evito que la mayor parte de la unidad saliese despedida tras el impacto, muriendo en el proceso.

El segundo proyectil se desvió de su objetivo impactando en el flanco de la unidad de orcos negros que rodeaban al caudillo orco, aplastando a varios de los pieles verdes.

Una lluvia de flechas lanzadas desde detrás de la linea de los jinetes siguió al impacto de las enormes piedras aumentando aun más la confusión.

Los orcos se detuvieron momentaneamente perplejos por el repentino ataque.

- ¡¡CARGAD!!- Grito galawy al tiempo que espoleaba su caballo. Un segundo después la unidad de Galahad a su flanco izquierdo siguió su ejemplo avanzando con las lanzas en ristre.

Antes de que pudiesen recuperarse de las bajas provocadas por los proyectiles bretonianos la muralla de escudos y lanzas golpeo la linea orca abriendo enormes brechas en las desorganizadas formaciones.

En cuanto soltó la lanza incrustada en un piel verde, Galahad desenvaino la espada buscando al caudillo orco. El tamaño del jefe orco le hacia destacar sobre sus camaradas y no fue difícil de encontrar. Con un grito Galahad se lanzo sobre Kragg saltando sobre dos guerreros orcos que trataban de impedirle el paso.

Kragg alzo su hacha para deteniendo el primer golpe del caballero, pero la enorme fuerza del caballo y el jinete desde lo alto hizo que cayese del jabalí de guerra que se lanzo sobre un caballero cercano ensartándole en uno de sus enormes cuernos. Mientras tanto Galahad descendió del caballo y ataco repetidamente al orco tirado en el suelo.

Kragg estaba débil tras su lucha con Kratos y la reciente herida se abrió y comenzó a sangrar. Poco a poco la fuerza empezó a abandonar al caudillo. Con un gesto desesperado lanzo el enorme hacha a la cabeza de Galahad golpeándole el hombro y arrancándole la coraza del brazo. Pero dicha victoria fue efímera. El caballero bretoniano no se arredo ante el golpe y con un giro cerceno la cabeza de Kragg, que fue a parar a pocos metros del cuerpo.

El caudillo orco aun tuvo tiempo de parpadear un par de veces antes de que su cerebro registrase el hecho de su muerte.

Los pocos orcos supervivientes empezaron a huir despavoridos tras la muerte de su jefe, siendo alcanzados por los bretonianos y aniquilados.

Sir Galawy evaluó rápidamente las bajas mientras dejaba que los jinetes más jóvenes se encargasen de dar alcance a las últimas fuerzas orcas. La victoria había sido rápida, aunque no sin coste. Varios de sus jinetes yacían gravemente heridos en el campo de batalla, pero a pesar de ello el señor bretoniano estaba satisfecho de su éxito.

Galahad se le acerco mientras se agarraba el hombro herido.

- Ha sido una buena batalla, mi señor. Una victoria para vos.-

Galawy asintio.- Ahora volvamos al pueblo y tendré unas palabras con ese alcalde tan extraño que me has comentado, Galahad.-

martes, 23 de abril de 2013

OTOÑO: A SANGRE Y FUEGO


El resonar de las botas de los guerreros del caos es el único sonido en Fuerte Tumulo. Tras revisar todas sus estancias y salones sólo el rechinar del viento en los aleros responde al escrutinio de los hombres de Kratos.

El fuerte esta aun en pie, y relativamente intacto, a pesar del tiempo transcurrido desde que el último guerrero bretoniano habitará allí.

Observando desde el centro del patio de armas el registro de sus hombres, Kratos se pregunta que paso con los guerreros de bretonia. Ninguna marca en la muralla, ningún montón de huesos en las almenas o en el resto del castillo. Parece como si los jinetes de Bretonia hubiesen desaparecido sin más, tragados por la misma tierra.


A pesar de todo el señor del Caos siente un desasosiego interior como no notaba desde hace muchos años. Algo se encuentra en Fuerte Tumulo y no parará hasta encontrarlo; se gira hacia una mujer vestida con una ceñida túnica de colores fríos, que parecen cambiar según se mueve su dueña o los agita el inexistente viento.

- Aquí no hay nada, hechicera.- Kratos clava sus duros ojos en la mujer, que les sostiene la mirada sin pestañear, los ambarinos ojos parecen reírse de él, a la vez, que le temen, le quieren, le odian... resulta confuso. No debería haber permitido a la hechicera unirse a su hueste.

Lilith, así se llama, les había estado esperando, si se podía confiar en su palabra, durante varias lunas en el camino desde Cross Town a Fuerte Tumulo. Su señor le había encomendado una misión, y el demoniaco adalid que en ocasiones visitaba a Kratos así se lo había confirmado. No le gustaba, y debería haberla matado a la primera ocasión, pero algo lo había impedido, y eso preocupaba aun más al Señor del Caos.

- Encontraras un aliado que es un enemigo en este lugar, antes del canto del gallo pero después de que las últimas notas de su sonido se evaporen en el día.- Una sonrisa, que bien podía ser una mueca de disgusto, ilumino el rostro de la bruja. 

Kratos no se digno a contestar, nada se podía hacer salvo seguir buscando.

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Las últimas luces del sol terminan de acariciar las murallas de la fortaleza mientras los hombres de Kratos empiezan a reunirse en el patio y uno a uno sus lugartenientes le informan de lo infructuoso de su búsqueda. Nada habita en Fuerte Tumulo más que la soledad.

Tras una breve meditación finalmente el señor del caos decide desechar su premonición y empezar a impartir
las ordenes a los esclavos traídos desde Lindertown para poner en orden la fortaleza. Pero antes de empezar a hablar una extraña niebla verde comienza a formarse en el patio. En ese instante Kratos nota que ha llegado el momento, lo que quiera que ha estado esquivandole se presenta ahora, durante la noche, para enfrentarse al señor del caos.

Con un crujido el suelo comienza a resquebrajarse en una decena de puntos antes de que unas huesudas manos comiencen a aparecer como obscenas plantas de rápido crecimiento.

Una figura fantasmal se materializa frente a los guerreros del caos.

- Soy Culchionor, señor de bretonia por la gracia de la dama hasta mi muerte. - La voz cavernosa del ser parece provenir de más haya de la figura. - Mi misión es defender esta fortaleza de todos los enemigos del rey hasta que la gran Bretonia me releve de mi puesto. Vosotros habéis profanado la tierra del Rey, y por tanto seréis castigados.- Mientras habla los esqueletos que ha surgido del suelo comienzan a formar tras él.

- ¡Te desafió Culchionor! Ya nada te ata a Bretonia. Tu rey te ha abandonado, tus hombres han muerto y tu no eres más que un espectro olvidado. Ya nadie recuerda tus hazañas. - Kratos percibe una fluctuación en el ser, no puede deducir si de ira o de consternación; pero debe ganar tiempo para que sus hombres reaccionen, por lo que continua con su diatriba.

- Si eres tan poderoso yo te desafió, si soy derrotado yo y mis hombres pasaremos a engrosar tus filas de muertos vivientes. - el señor del caos hace una pausa esperando la reacción del espectro.

- ¿Y si somos derrotados?¿Que nos pedirás a cambio? -

- Nada más que lo que os pidió vuestro señor, combatid junto a mi y limpiad estas tierras de invasores. Nada le debéis a los vivos, ya que a ellos nada les preocupa vuestro destino. ¿Quien ha venido a salvaros de vuestra horrible esclavitud?¿Quien a relevaros para permitiros descanso?. Combatid a mi lado y os concederé el descanso una vez mis enemigos estén muertos.-

El espectro permanece pensativo, los guerreros del caos ya ha formado tras su líder y los últimos barbaros alcanzan el patio antes de que el ente responda.

- Así sea. Derrotame y te ayudaremos a cambio del olvido eterno.-

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Tras el combate con Culchionor las fuerzas de Kratos se encuentran desorganizadas entre los restos del campo de batalla. El Rey Tumulario se ha rendido a las ordenes del Señor del Caos y sólo espera la llamada a las armas, pero antes Kratos debe pararse a meditar sobre su próximo movimiento.

- ¡ENEMIGO A LAS PUERTAS! - grita un vigía, su voz resuena por el patio rebotando entre las ruinas de Fuerte Tumulo. Kratos maldice su suerte mientras corre a la almenara más cercana a ver con sus propios ojos quienes son los inoportunos invasores.

Al asomarse se detiene un instante a observar la baraunta de enormes monstruos verdes, más grandes que un hombre, que se acercan a la entrada de la fortaleza. Con una rápida evaluación ,el señor del caos se hace cargo de que resulta inviable defender el fuerte con sus escasas fuerzas y decide salir a campo abierto.

- Ordena formación frente a las puertas, les saldremos al paso.-

- Son demasiado mi señor, y aun no estamos preparados tras el combate con los no muertos...- Sin mediar palabra Kratos desenvaina su espada y con un rápido movimiento cercena la mano del guardia que ni siquiera gime de dolor por la sorpresa. La mirada fulminante de Kratos corto las quejas del guerrero del caos, que se apresuro a cumplir la orden mientras se agarra el muñón.

Mientras sus guerreros tomaban posiciones, Kratos toma la mano amputada y la recubre de extraños símbolos utilizando el charco de sangre derramada por el guardia. Concluida su tarea la mera visión del objeto repugna mas allá de ser un trozo humano, los símbolos parecen deslizarse y cambiar de forma, al tiempo que se mantienen igual. Dejando la mano en el suelo empezó a entonar una invocación.

- ¡¡Garrak olit krugsar netila!!- Kratos empezó a entonar las palabras escritas en la mano. Cada vez más fuerte y mas rápido. Sus ojos quedaron en blanco mientras su voz se volvía cada vez mas gutural. Cuando parecía que no podría gritar más cogió la daga de obsidiana que portaba con gesto mecánico y un cordón recubierto de la misma escritura que portaba en el cinturón. con un rápido gesto paso la hoja por la palma y agarro el cordón, quedando el extremo del mismo justo sobre la mano amputada.


La sangre roja y oscura se deslizo entre los dedos hasta el cordón y de ahí a la podrida mano humana. Los símbolos empezaron a arremolinarse, como si una gota de aceite hubiese caído en el agua. Mientras tanto el canto del señor del caos s hizo aun mas constante. La sangre deslizo por el miembro y empezó a formar un dibujo de una primitiva estrella de ocho puntas en el suelo. Nada mas terminar el último trazo, la sangre del dibujo se evaporo repentinamente, quedando el símbolo iluminado en una fuerte luz negro rojiza.

Una mano escamosa de un color rojo intenso surgió del suelo por el símbolo, con un sonido como si la realidad misma se hubiese roto. A la mano le siguió una abombada cabeza acabada en unos enormes cuernos. La cara del demonio era una calavera roja, parecía cubierto del sangre y como si esta fluyese sobre su cuerpo. Una absurda lengua viperina de color azul brillante colgaba de una boca en la que no cabía.

- Has llamado, mortal...- la voz del engendro sonó como cuchillas entrechocando; con una furia apenas contenida.

- Me ayudaras a derrotar a mis enemigos y daré por cumplido tu pacto; todos los cadáveres en nombre de khorne; ¡¡craneos para el trono de Khorne!!- A Kratos se le estaba contagiando la furia del ser, era como una aroma que entraba en su mente, como una niebla rojiza.


- Así sea.- Contesto el iracundo ser mientras otra mano surgía de la estrella. Kratos bajo rápidamente al patio junto a sus hombres mientras del portal seguían saliendo mas demonios de khorne, como de una herida abierta. 

Con paso firme se dirigió a la puerta y paso al otro lado hecho una furia; sus hombres le siguieron un segundo después mientras la niebla de la ira del Dios Rojo les alcanzaba. Sólo los guardaespaldas de Lilith, la hechicera, se matuvierón calmados e impávidos, pues su dios era otro, y no sentían el ansia del señor de los cráneos.

Los orcos habían tomado ya posiciones de batalla. En el centro, una enorme hueste de orcos negros liderados por el propio Kragg, golpeaban sus escudos con un ruido ensordecedor. 

Un nutrido grupo de orcos salvajes se encontraba en su flanco derecho, vociferando plegarias a gorko y morko, y seguidos de cerca por un grupo de goblins que empuñaban sus arcos con cierto temor.

En el flanco izquierdo piel verde una unidad de orcos se arremolinaban en torno a un chaman que no paraba de saltar y agitar el extremo de su bastón del que colgaban pequeñas cadenas medio oxidadas acabadas en trozos de metal irreconocibles, seguidos por unos cuantos goblins cabalgando arañas gigantes las cuales chasquean sus patas delanteras al compás de los golpes de bastón del chaman, como hipnotizadas.

Los orcos comienzan a avanzar a una señal de su caudillo mientras las fuerzas de Kratos terminan de organizarse. Sus guerreros cierran filas alrededor de su señor junto a los guardaespaldas de Lilith en el centro de la linea de batalla del caos.

A su derecha los bárbaros del caos cubren al señor del caos mientras, un poco mas atrás, entre la niebla, Kratos puede distinguir el perfil de los demonios que ha convocado aun saliendo de la grieta. Pero no podía esperar, los orcos acortaban distancias cada vez mas con la linea de batalla del Caos.

- Bruja, dame magia.- Le ordeno Kratos a Lilith.


La hechicera ya no le escuchaba, pues había empezado a canturrear según los pieles verdes avanzaban. De entre sus párpados cerrados empezó a escapar una especie de niebla luminiscente de color azul brillante, al tiempo que murmuraba inteligibles versos del hechizo que estaba a punto de lanzar.

Pero algo iba mal, un sudor frió empezó a asomar en la frente de la hechicera del caos, una mueca de dolor cruzo su cara. - No..lo...puedo...controlaaarrrgghhh!!!!- La frase se convirtió en un grito de dolor al tiempo que una poderosa honda de choque salio despedida desde la frente de Lilith golpeando en su avance a todos los guerreros del caos de la unidad.

Kratos gruño al tiempo que noto una enorme presión en el cráneo que le obligo a cerrar los ojos. Cuando volvió a abrirlos observo varios guerreros del caos en el suelo, gritando de dolor mientras sus cuerpos mutaban en formas horripilantes a una velocidad imposible de seguir. Tentaculos recién creados presionaban la armadura al tiempo que protuberancias enormes la abollaban desde dentro, para un segundo después fundirse con el metal.

- ¡Maldita seas, bruja! Sufrirás por esto.- Le espeto el señor del caos a Lilith. La hechicera se  encontraba tirada en el suelo, medio incorporada, y se sujetaba la dolorida cabeza con las manos. Zarcillos de poder revoloteaban entorno a su cuerpo, como llamas apagandose. apenas podía escuchar las amenazas del guerrero.

- Mi señor. - El aviso de uno de sus guerreros desvió la atención de Kratos hacia los orcos. Varios de los pieles verdes mas grandes yacían también en el suelo inconscientes o muertos. El resto de la unidad seguía avanzando entre los montículos de carne mutada en que se habían convertido sus compañeros. El señor del caos tuvo el tiempo justo de prepararse para el impacto de la carga.

La marea verde golpeo a los guerreros de Kratos como un martillo contra un yunque. el propio Kragg empujo al señor del caos golpeándole con su hacha. Pero los guerreros del caos eran hombres del norte, casi tan grandes como los pieles verdes y cubiertos de blindadas armaduras completas. El combate comenzó a alargarse; los orcos golpeaban con fuerza pero cada vez menos hachas penetraban en las gruesas armaduras.

Kragg y Kratos se golpearon mutuamente, buscando un punto débil inexistente en la defensa del otro. El gran orco negro golpeaba con una fuerza descomunal pero el señor del caos le superaba en habilidad y desviaba los golpes más poderosos evitando la mayor parte.

En el flanco izquierdo los orcos negros combatian contra la guardia personal de Lilith con idéntico estancamiento.

Parecía que la lucha continuaría hasta agotar ambos bandos pero de pronto Kragg vacilo, su mirada se encontraba mas allá de su enemigo. Kratos vio el reflejo en sus negros ojos y noto la furia visceral que le invadía a él y a sus hombres. Con un grito inhumano, de un odio que sólo una criatura inmortal puede expresar, los desangradores cargaron sobre la endeble unidad de orcos que había quedado sola en el flanco izquierdo tras derrotar a los pocos bárbaros que Kratos había podido reunir.

El combate subsiguiente fue más parecido a la siega del trigo que a una batalla entre guerreros. Los demonios eliminaron a los orcos antes siquiera de darles tiempo a reaccionar. Según los eliminaban algunos estiraban las largas lenguas buscando la sangre que goteaba de las cabezas cercenadas, mientras que otros se bañaban en la sangre que se derramaba de los cuerpos abiertos en canal.

Los ojos del campeón se giraron hacia Kragg con una promesa de fuego, odio y dolor en ellos.

La llegada de los demonios fue suficiente para los guerreros del caos. La niebla de odio que embargo a los hombres de Kratos hizo que los orcos empezasen a perder terreno. El propio Kratos se abalanzo sin pensar en su propia seguridad sobre el gran orco negro golpeándole una, otra y otra vez con la espada contra el gran escudo de Kragg. el orco sólo podía cubrirse debajo del metal mientras la furia del señor del caos iba en crescendo. Pero la fuerza que khorne le otorgaba era inhumana. Tras varios golpes de una fuerza sorprendente un tañido resonó por todo el campo de batalla al tiempo que el escudo de Kragg se partía por la mitad permitiendo que la espada del señor del caos lo atravesase. La fortuna hizo que el orco se retirase justo a tiempo para no acabar partido por la mitad. el enorme mandoble abrió una profunda herida desde el hombro hasta la cadera y el caudillo orco cayó.

Los orcos cercanos acudieron a proteger a su jefe y lo retiraron de la batalla mientras la linea orca, completamente deshecha, se retiraba desorganizada.

Por fin Kratos, con un enorme esfuerzo de voluntad, pudo calmarse lo suficiente para pensar con cierta claridad. Sus hombres habían sufrido bajas en el combate con Culchionor y aun podía oír los gemidos de los transmutados por el fallido hechizo de Lilith. No era el momento e perseguir a sus enemigos y caer en una posible emboscada. Con un gesto detuvo a sus hombres.

Giro la cabeza hacia el demonio, que lo miraba intensamente.

- He cumplido, mortal.- No lo dijo como una petición, si no como una afirmación, al tiempo que se desvanecía en el aire entre el olor a sangre y azufre.

miércoles, 6 de marzo de 2013

OTOÑO: NUEVOS AMIGOS (ELFOS)

INICIO TURNO 3

Landaris entro en el Li´ sir´ale con cierto temor y respeto. Siguió con las manos los extraños glifos grabados en la piedra sintiendo el mensaje que transmitían.

Las piedras estaban frías antes de entrar pero al contacto del mago elfo un leve fulgor había despertado algo en el interior del gran edificio, un suspiro pareció salir de lo profundo del pasillo de entrada. Landaris se giro creyendo ver algo justo en el borde del limite de su visión. ¿había sido una ilusión?

La piedra se templaba de forma cada vez más visible, iluminándose con un fulgor rojizo que poco a poco pasaba a un tenue dorado. El orden parecía aleatorio al principio, pero al mago le pareció distinguir un orden en el caos, un complejo sistema de conexión entre los glifos. La sensación de familiaridad era cada vez más acuciante, había visto aquellos símbolos antes...

De pronto el mago retiro las manos con reverencia y trastabillo hacia atrás; habría caído de no estar Uriel´is para sujetarle.

- ¿Que sucede hermano?- El héroe elfo observo preocupado la lividez de su amigo.

El mago miro a Uriel´is como si se percatase en ese momento de su presencia. - Hay pocos en el mundo que puedan siquiera comprender los más sencillos de estos símbolos.- Hizo una pausa para tragar saliva.- Y aun menos que puedan comprender el significado completo. Estas runas tienen más edad que el propio tiempo, hermano; y ante ellas hasta la grandeza de Ulthuan no es más que juegos de niños en un estanque en verano.-

La alusión a la insignificancia de su pueblo sobresalto a Uriel´is; pero antes de poder contradecir a su amigo este pronuncio una palabra, apenas un susurro, no habría podido decir el héroe elfo si lo había leído en el rostro de su amigo o si lo había escuchado realmente, pero le golpeo como una sentencia; como la roca de una montaña, como el peso de un dragón; con la fuerza de una certeza segura:

- Ancestrales. -

(movimiento y recaudación)

EVENTO ALEATORIO

Elun´oras pasea por la terraza del edificio de gobierno de Puerto Hagen bañado por la luz de la primera luna con la misiva de sus dos amigos en la mano.
 
La carta en si le traía esperanzas de futuro, pero a la vez temor. Debería a ver estado con ellos, no les habría permitido acercarse a las montañas dragón a enfrentarse a tan poderoso enemigo solos, aun no estaban preparados. No se lo podía reconocer ni a si mismo, pero una vocecilla interior le decía que el germen de la envidia también le atenazaba el corazón.

No debía envidiar los logros de Uriel´is y Landaris, el mismo había educado al primero en las artes del combate y enviado al segundo a saphery. 
 
¡Pero no era justo! Una mueca de furia, apenas percibida si su acompañante no fuese ducho en interpretar los menores gestos, cruzo la cara del elfo.

- ¿Y dices que tomaron rumbo a las montañas? ¿Y que hay del Li´sir´ale, no te dieron ningún mensaje al respecto?- Pregunto el noble elfo.

El otro elfo vestía las ropas sencillas de un explorador, cuero de buena calidad pero barato, botas de fieltro y guantes del mismo material. Aguanto la mirada de Elun´oras, las instrucciones de su señor Uriel´is habían sido claras, no debía informar a Elun´oras de los descubrimientos que se rumoreaba había encontrado el mago dentro del monolito. Arne no entendia aun que pasaba, ni era necesario que lo entendiese, notaba un malestar en presencia del noble Elun´oras, como si la sombra de este se moviese una décima de segundo más despacio que el propio noble.

- Nada, mi señor, el mago no pudo entrar en el diente del Kraken, como lo llaman los hombres. Cuando marche mi señor Uirel´is se preparaba para su expedición a las montañas.-

Elun´oras vuelve a mirar hacia la terraza, hacia el puerto maloliente de aquella ciudad de ladrones. El noble elfo aun se resentía por haber tenido que pagar para poder ser nombrado "gobernador" de la ciudad. Un titulo tan vació como efímero dado que los gremios de asesinos son los que realmente gobernaban la ciudad. -"Si contase con más hombres..."- El pensamiento de Elun´oras se vio interrumpido por la entrada de uno de sus ayudantes de cámara, que entro apresuradamente en la habitación:

- Velas mi señor, en el cabo del puerto y acercándose.- Informo el mayordomo. Elun´oras lo miro fijamente y enarco una ceja, esperando una explicación para interrumpirle tan tarde en sus propios aposentos para informarle del hecho nada extraordinario de la llegada de un barco en una ciudad portuaria. Si aquello era todo el mayordomo tendría un escarmiento.- Tienen...el escudo del fénix.- el elfo trago saliva y callo, visiblemente afectado.

El fénix, un enviado del Rey elfo. ¿Porque querría entrometerse el rey en algo tan sencillo? Pronto lo averiguaria.

- Que preparen mi carruaje.- Con un gesto despidió al mayordomo. - gracias sombra veloz por tu ayuda. Habla con el capitán de la guardia, que te asigne aposento y comida; por la mañana partirás con un mensaje para tu señor.-

Con una reverencia el explorador se retiro dejando a Elun´oras preparándose mentalmente para quien quiera que estuviese a bordo de los barcos.

++++++++++

El barco se detuvo silenciosamente, como si en vez de marineros mortales unos espectros manejasen el mismo.

La pasarela choco contra el suelo y al instante unos seres totalmente acorazados con unas enormes espadas de doble filo a la espalda, avanzaron por la misma para desplegarse si un ruido en el puerto. Una figura, ataviada de forma parecida a los maestros de la espada, descendió del barco y, atravesando toda la formación se dirigió a Elun oras, que esperaba arrebujado en su abrigo de piel un poco más haya.

- Alissera´e, mi señor. Le traigo saludos del Rey Fénix, y de su hermano, el Gran Teclis, soy Orel, caballero de Elyrion y comandante en jefe de las fuerzas de apoyo.-

- ¿Fuerzas de apoyo?- Pregunto Elun´oras.- ¿Por que?-

- Mi señor, desconozco los motivos, sólo se que el señor Teclis esta preocupado por los descubrimientos que el mago asignado a su excelencia ha realizado ultimamente. Han llegado ciertos mensajes hasta él donde le indicaban que la situación podia volverse delicada.- El elfo sostuvo la mirada de enfado de Elun´oras.

- Esta bien, pasad y planearemos nuestro siguiente movimiento. Bien puedes unirte a Uriel´is en una semana si no he recibido noticias de ellos en breve. Pero por ahora pasa, ven al palacio que los humanos tan amigablemente me han cedido para gobernar esta ciudad.-
 
BATALLA
 
Uriel´is entro asomo por las rocas que daban al claro para confirmar lo que sus ojos habian visto. 

Al otro lado, la enorme figura escamosa de un dragón parecía dormitar calentándose bajo los rayos del sol. Sus doradas escamas emitían reflejos en todas direcciones, como si una enorme coraza de lamas del mas puro oro hubiese cobrado vida.
 
Un leve movimiento al otro lado del claro confirmo que Landaris estaba colocado con sus tropas.
 
Mirando con atención Uriel´is pudo ver un par de destellos tras el dragón, en las profundidades de la cueva; los huevos que buscaban debían estar allí. El dragón que los guardaba era demasiado adulto y salvaje, jamas podrían controlarlo. Aunque tardasen años en madurar, merecía la pena tener esos huevos, les permitiría negociar con los Maestros Dragón y pedir su apoyo.

La voz de Landaris resonó fuerte y clara en la mente de Uriel´is "Estoy listo, hermano. Puedo relentizar las acciones del dragón brevemente manteniendo su mente ocupada en un duelo mental, como te dije, pero debemos tener cuidado y ser rápidos. Cualquier ataque romperá el hechizo y sin duda el contacto con los huevos hará que el vinculo que mantiene con ellos haga prevalecer su instinto de supervivencia"
 
El noble elfo no estaba dispuesto a arriesgarse a algo tan tenue como un duelo mental. Con una señal hizo que sus hombres asomasen por encima del promotorio donde se ocultaban para disparar al dragón, no creía que pudiesen matarlo pero si hacerlo huir si lo atacaban con la suficiente contundencia.
Un borrón dorado le demostró lo equivocado que estaba...

Antes de que los arqueros tuviesen tiempo de terminar de colocarse el Dragón lunar abrió repentinamente sus reptilianos ojos y ataco. En una fracción de segundo estaba encima de Uriel´is y sus hombres, las apresuradas flechas lanzadas por los elfos rebotaron en sus bruñidas escamas sin causar efecto alguno. Una enorme zarpa del tamaño de un elfo golpeo a uno de los guardias del mar que salio despedido como si fuese un muñeco de juguete lanzado por un niño. El sordo golpe del soldado contra las paredes de piedra se clavo en el oído del noble elfo a pesar del ensordecedor rugido del dragón al girar la serpentenante cabeza hacia él.

El dragón lanzo sus fauces abiertas contra el elfo pero a medio camino se paro en seco. Movió la enorme cabeza de un lado a otro desorientado. Uriel´is miro mas allá del dragón y vio a su amigo totalmente parado, concentrado, desde esa distancia podía ver el sudor que perlaba la frente del mago. Los guerreros del mago mantenían una nerviosa formación defensiva a su alrededor.

No sabiendo cuanto tiempo aguantaría Landaris, uriel´is se apresuro hacia la cueva seguido por sus hombres que no perdían de vista al acorazado monstruo.
 
El dragón se estremeció repentinamente y su brusco movimiento fue mas de lo que podían aguantar los templados elfos del mago, que aguardaban a escasos cincuenta metros del dragón. Uno de los guerreros grito que el dragón atacaba y disparo. La única fortuna del disparo fue que acertó en el cerrado ojo del monstruo. Un rugido de dolor resonó por todo el barranco devolviendo ecos de dolor. Landaris cayó al suelo roto el vinculo del duelo mágico repentinamente.
 
- Dis...parad...- No había tiempo para recriminaciones. El dragón se abalanzaría sobre ellos de inmediato y el mago no tenia fuerza aun para retomar el duelo.
 
La guardia del mar no necesito que le repitiesen la orden, con un gesto fruto de la practica los guerreros cargaron sus arcos y empezaron a disparar andanada tras andanada.
 
las alas del dragón se desplegaron repentinamente ante la lluvia de flechas desviando la mayoría. Las gruesas escamas hicieron el resto y los proyectiles rebotaron sin daño o se clavaban superficialmente, lo que sólo sirvió para acrecentar aun mas el odio de la bestia hacia aquellos bipedos que se atrevían a molestarle. Con un gesto retiro la reptiliana cabeza hacia atrás hinchando el pecho.
 
-  !Llamaradas¡ - Le dio tiempo a gritar al capitán de los elfos mientras se agachaba intentando esquivar el fuego de dragón que impacto en el centro de las filas elfas. La impacto le siguieron un par de gritos de dolor inhumano mientras dos elfos salían corriendo de la formación convertidos en antorchas humanas.
 
Landaris recupero por fin el suficiente poder mágico y volvió a desatar el duelo mágico con el dragón, que de nuevo quedo paralizado.
 
Uriel´is y sus hombres se habían detenido momentaneamente ante el ataque del dragón debatiéndose entre atacarlo desde la retaguardia o continuar hacia la cueva.
 
El nuevo trance del monstruo saco de dudas al noble elfo que empezó a correr hacia la cueva mientras sus hombres le cubrían.
 
Al llegar al oscuro agujero el elfo tuvo que esperar unos segundos mientras su visión se adaptaba a la oscuridad. Busco con la mirada y no tuvo que esperar mucho hasta dar con lo que buscaba. Tres rocas que le llegaban hasta la cintura, levemente ovaladas y de un color dorado apagado descansaban entre un montón de cenizas y brillos dorados. al acercarse Uriel´is pudo comprobar que los destellos eran en realidad monedas de oro.
 
- Var´ys; Mordia, acercaros y coged los huevos. Yo cogeré el tercero, a mi orden. - Dos elfos salieron de la formación para acercarse a las rocas. - Lohras, en formación, según los cojamos quiero que empecemos a disparar al dragón mientras corremos a cubierto tras las rocas del Norte. - Un gesto de asentimiento del capitán de los guardias del mar siguió a las instrucciones, pero Uriel´is estaba concentrado ya en el huevo.
 
Tras un par de segundos de vacilación los elfos agarraron los huevos. Fuera se desato un infierno. El dragón lunar, roto el duelo mágico y notando que se llevaban su mas preciado tesoro enloqueció lanzando llamaradas en todas direcciones. Los elfos disparaban las flechas casi sin ver a causa del humo y de la carrera.
 
Nada mas romperse el vinculo, Landaris y sus hombres empezaron a replegarse hacia las rocas de nuevo. el dragón, no sabiendo donde estaba el ladron de sus huevos, desato su furia sobre los elfos del mago. un apresurado hechizo de protección desvió la mayor parte del ataque flamigero del monstruo, pero este no estaba dispuesto a dejarlos ir y cargo contra los elfos.
 
El rápido repliegue evito la mayor parte de la carga pero uno de los guerreros de Lothern cayó bajo las garras del dorado monstruo mientras huía, siendo despedazado y devorado con una saña que demostraba un odio atroz hacia aquellos que le habían hecho daño para luego robarle. pero esos preciosos segundos en que el dragón se encontraba destrozando al elfo fueron bien aprovechados por estos, ocultándose tras las rocas escaparon al fin del campo de visión del dragón y empezaron a correr hacia la espesura de la montaña que haría que su rastro se perdiese, o al menos eso esperaba Uriel´is. La menos habían conseguido su objetivo, gracias a esos huevos las fuerzas de Uriel´is serian aun mas fuertes y podría reclamar el resto de los Li´ser´ale para defender a su pueblo.
 
 
 
 


 


 

martes, 5 de marzo de 2013

TURNO 3: REFUERZOS

Los ejercitos se expanden cada vez más por las tierras de Krakenfall dando inicio a embriones de pequeños imperios. La tierra de nadie cada vez es más escasa y se producen inevitables enfrentamientos.

Poderes ocultos despiertan y los nombres de nuestros heroes comienzan a resonar de tal forma que los guerreros buscan unirse a su causa.



jueves, 21 de febrero de 2013

AEROGRAFIA PARA PRINCIPIANTES 9

Muy buenas a todos jovenes goblins nocturnos!!!

Hacia mucho que no os enseñaba nada nuevo sobre aerografia desde el ALA DE MUERTE. Creo que habeís tenido tiempo más que suficiente para practicar la técnica de los 45º, incluso para hacer vuestros propios experimentos, así que vamos con el siguiente paso: el Pre-shading.

Como casi siempre para enseñaros técnicas de aerografo voy a utilizar extermiandores, en este caso del SPACE HULK (y con eso termino mi reserva de exterminadores!!).

Los colores que vamos a utilizar son imprimación negra, imprimación gris e imprimación blanca. Además necesitareís RED .... 


La técnica del PRE SHADING consiste en hacer una iluminación de la miniatura a base de imprimaciónes para luego dar una capa de pintura ligera. Esta técnica tiene varias ventajas: Los degradados son sumamente suaves y si nos pasamos al iluminar basta con aplicar un poco más de pintura para cubrir algo más las iluminaciones y suavizar aun más el degradado.

Por último nos permite iluminar colores que por norma son muy desagradables de pintar; como los rojos o los amarillos

Empezaremos, como siempre, haciendo una pequeña tirada de diluyente con el aerografo para lubricar los mecanismos.

Lo primero será imprimar la miniatura esta vez en negro, para lo que utilizaremos la imprimacion de vallejo. como siempre, no os emocionéis cargando la cubeta de pintura, bastará con cubrir la aguja.




Es necesario que la miniatura este COMPLETAMENTE cubierta, realizad varias pasadas suaves y aseguraros de que no queda ningun recoveco por cubrir.

El siguiente paso será iluminar la imprimación. Para ello utilizaremos imprimación gris, nos serviría un gris normal, pero es mejor utilizar imprimación dado que cuando terminemos es cuando pintaremos la miniatura de un color base y el color base es mejor que siempre se deposite sobre una capa de imprimación.



Para iluminarla utilizaremos la técnica de los 45º que ya tenemos dominada. Recordad que se deben aplicar 45º a toda la miniatura. Eso quiere decir que en el caso de miniaturas como la del ejemplo, que tiene una pierna adelantada y los brazos en cruz, deberís aplicar 45º en las piernas tambien, con una menor incidencia en la pierna retrasada, para que se cree un efecto sombra más realista.











Por último aplicaremos unas luces extremas en los puntos más prominentes con imprimación blanca, tambien de vallejo. Este es el paso más delicado, debéis decidir donde aplicar el blanco y hacerlo con sumo cuidado para sólo crear unas lineas lo mas finas posibles.











En el caso del exterminador, y suponiendo una luz cenital, aplicaremos el blanco en los rebordes de la mochila dorsal, la parte superior de las hombreras, la parte superior de los brazos en cruz, las rodillas, el extremo inferior de las placas de blindaje que cubren el trasero y los rebordes de las grebas de la parte posterior de las botas.


 









Una vez terminado evaluamos nuestro trabajo, si es necesario corregiremos con gris o con negro si nos hemos pasado aplicando alguna luz.

El paso final es aplicar el color deseado, en este caso RED ... en una capa lo más fina posible. Debéis aplicar la capa de rojo lo más uniforme posible, es decir no depositando varias capas en un punto y una sola capa en otro punto, para ello iremos rotando la miniatura suavemente y aplicando el aerografo de arriba a abajo, así es como lo hago yo pero en realidad el como lo hagáis es una cosa de gustos, lo unico que debéis tener en cuenta es no pasar por la misma zona dos veces.












Una vez aplicada la primera capa ya notaréis el efecto del PRESHADING. Como véis la técnica consiste simplemente en sombrear antes de aplicar el color base y aprovechar la carácteristica del aerógrafo de aplicar capas muy finas para permitir que esta iluminaicón de imprimaciones se vea.

Si os parece que se nota demasiado el degradado simplemente aplicad otra capa hasta que estéis satisfechos. Tened cuidado con aplicar demasiadas capas o cubriréis el efecto del PRESHADING obligandoós a empezar de nuevo. Normalmente dos capas suele ser lo ideal. en este caso, si sólo aplicamos una capa es posible que el color quede más rosa que rojo.














 Y eso es todo por hoy, queridos amigos goblins, espero que esta segunda técnica os habrá un mundo de nuevas posibilidades!!

Comentarios, quejas o reclamaciones un poco más abajo!!

sábado, 9 de febrero de 2013

OTOÑO MACHACAD KABEZAZ!! (orcos)

TURNO 2 ORCOS Y GOBLINS:

EL DIENTE DEL KRAKEN:

Avanzando entre la cienaga tras su encontronazo con la extraña bestia los orcos llegan repentinamente a un claro. tan sorprendidos como si se hubierán encontrado al mismisimo Gorko, permanecen estupefactos contemplando el paramo solo un par de metros más haya de donde se encuentra el orco que iba en cabeza, hasta que un fuerte empujón aparta al orco con desprecio.

El guerrero se gira furioso para encontrarse cara a cara con Kragg, que lo mira con parsimonia durante un segundo, hasta que el otro orco agacha la cabeza en señal de deferencia.

El jefe orco avanza hasta el paramo con un dicharachero Dragi pisandole los talones. A Kragg no le hace falta los cuchicheos de Dragi para saber que esta en el lugar correcto.

En medio del paramo se eleva una enorme torre dorada cubierta de lianas y hojas, pero aun así el jefe orco puede notar el poder que mana de la edificación. Ningún animal s encuentra en la zona, hasta el croar de las ranas de la cienaga se ha silenciado.

Con un giro de cabeza mira fijamente a Dragi interrogando al goblin nocturno con la mirada.

- ¡Mucho poder, zu zeñoria! Pero debo inveztigar, nezezito tiempo...- el goblin calla mirando fijamente a Kragg hasta que este asiente y dragi suspira ailiviado.

MARCHA A BOSQUE OSCURO

- Mi zeñor, ze que dezea partir en buzca de maz enemigoz...pero...pero...¡ahg!¡Zi, zu zeñoria, Dragi hablará klaro!. hay mucho poder aki, pero aun nezezito maz tiempo, zi zu zeñoria kiere puedo kedarme y zeguir inveztigando, ¡tengo un regalo! - grita el goblin nocturno para evitar el golpe.- entre loz reztoz de la primera habitazion Dragi a encontrado ezto, le protejera a zu zeñoria.-

Kragg agarra con su manaza un pequeño colgante con forma de poliedro, enganchado a una gruesa cadena. El colgante parece hecho de lagun material precioso, pero brilla y cambia de color según Kragg lo observa. Con un gesto se lo guarda y se gira para marchar, no sin antes decirle a Dragi.

- Cinco diaz y cinco nochez, brujo.-

Acto seguido Agarra su enorme hacha y con un gruñido la columna orca comienza a avanzar.

(movimientos y recaudación)

EVENTOS ALEATORIOS

Los orcos se encontraban tirados aqui y allí, alrededor de humeantes hogueras, mientras los corzos recién cazados escurrian su grasa sobre las llamas cuando un goblin nocturno se acerco a Kragg, que se encontraba en la hoguera más grande rodeado de sus lugartenientes.

-¡Mi zeñor!¡Mi zeñor!¡Humanoz a kaballo!...- el goblin se detuvo frente a Kragg y detuvo su informe para tomar aire. Un golpe de Lugdhus, el segundo de Kragg, hizo que el goblin continuase. - ¡ahg! Mi zeñor, humanoz, a kaballo, con mmucha chapa, a tres millas al sur. Parece que se mueven hazia el totem.-

- ¿Kuantos? - gruñe Lugdhus, preguntando en el nombre de su jefe.

El goblin comienza a levantar dedos de forma confusa y empieza a contar, uan mirada de Kragg detiene su cuenta. - Muchoz. Maz de eztoz. - Contesta el goblin levantando todos sus dedos.

Lugdhus mira a Kragg esperando las ordenes del caudillo. Durante un segundo Kragg parece medir las posibilidades antes de levantarse y coger su hacha, levantandola en alto y lanzando un rugido que hace que todos los orcos se giren hacia él.

- ¡A la guerra! - Grita mientras señala con su hacha. Los lugartenientes comienzan a dar rapidas ordenes y lso orcos comienzan a armarse rapidamente, olvidados ya la carne humeante.

BATALLA

Cuando Galawy llega al lugar elegido para el combate encuentra a su portaestandarte, Galahad, esperandole. El lord bretoniano observa el lugar elegido para la batalla y felicita mentalmente a Sir Cultor. Las fuerzas bretonianas, dos unidades de caballeros del reino se encuentran en una leve elevación flanqueando a la unidad de arqueros campesinos que se han unido a los bretonianos provinientes de Lys y alrededores.. Frente al ejercito bretoniano se extiende un claro con apenas algun arbol solitario hasta el lindero del bosque, un par de millas más haya.

- La tropas estan dispuestas, mi señor.- Le informa Galahad. - Los orcos alcanzarán el claro de un momento a otro.

Galawy asiente mientras se dirije a ocupar su puesto al mando de la unidad de caballeros más al Sur. Brienne se coloca frente al ejercito para dirijir los rezos a la dama. Los caballeros descablagan y se arrodillan en el suelo pidiendo la bendición en el combate venidero.

Mientras los caballeros terminan sus rezos la horda orca alcanza el llano. Galawy levanta la cabeza y cruza su mirada con un enorme orco negro que le devuelve una mirada de odio en sus pequeños ojos rojos.

Con un par de gruñidos a sus lugartenientes Kragg, hace que sus guerreros comiencen a desplegar. Se ha enfrentado antes a los caballeros con grandes armaduras y sabe de su velocidad y potencia a la carga. También sabe que sus orcos a pie jamas podran correr los suficiente como para ser ellos los que carguen.

Observa el terreno, y decide modificar alguna de sus ordenes.

- Pekeñajoz al frente; Strug conmigo; Raf al flanko de mi hacha.- Las ordenes salen de entre sus enormes colmillos y no espera a ver si se cumplen. Sus lugartenientes comienzan a gritar las ordenes. Uno de los orcos empieza a empujar a los goblins para que ocupen su puesto.

 Kragg se coloca tras los goblins, los utilizará de escudo, aprovehchandose del fanático escondido en sus filas. UNa sonrisa cruza su boca, esta será una gran batalla.

Galawy no se deja engañar, sin duda el orco es feroz pero desde luego no es estupido. La colocación de sus tropas así lo indica. Termina de rezar y monta en su caballo, ayudado por Galahad.

Los orcos ya han comenzado a moverse hacia los pequeños grupos de arboles que se ecunetran a ambos lados de la explanada, estan buscando un obstaculo que les proteja de la segura carga de los bretonianos. Mientras tanto, las flechas goblin comienzan a caer sobre los campesinos, hiriendo a varios. Los arqueros, al ver las bajas, comienzan a huir desordenadamente, perdido ya su valor. Galawy maldice entre dientes pués sabe lo que se avecina.

Galahad, al ver caer a los campesinos, se lanza sobre los goblins, con la intención de hacerles pagar caro las vidas que acaban de sesgar. Galawy intenta rodear el flanco derecho orco, buscando la unidad del caudillo orco negro para poder apoyar la alocada carga de su portaestandarte.

Kragg sonrie cuando ve lanzarse a los bretonianos, esos caballeros le han subestimado y han caido en su trampa. Poco antes de alcanzar a los goblins, que disparan desesperados a los jinetes que se lanzan sobre ellos sin exito, una enorme bola metalica sale despedida de entre las filas de pekeñajoz, seguida de una enorme cadena y de un enloquecido goblin que chilla de placer.

Demasiado tarde Galahad se da cuenta de su error e intenta redirigir la carga pero los bretonianos ya estan lanzados al combate y son imparables, la bola del fanatico golpea brutalmente en Sir Cultor, campeon de la unidad, laplastandole la caja toracica y lanzandolo del caballo. El cuerpo inerme golpea la caballero que marchana tras el, haciendole trastabillar y caer.

La carga es desordenada pero aun así brutal. Los goblins salen despedidos en todas direcciones, son ensartados y pisoteados. Los pocos supervivientes huyen desordenadamente y son lacanzados por las fuerzas bretonianas y exterminados.

- ¡Ordena reorden!¡frente hacia el este!- Grita Galahad al musico que se encuentra a su lado. Los toques de trompeta detienen a los bretonianos y la unidad se recoloca mirando hacia su retaguardia. A pesar de la rápida recolocación, los guerreros de la dama no tienen tiempo más que de aguantar la carga de la unidad de orcos negros. Algunos pieles verdes quedan ensartados en las lanzas, pero son demasidos. Las enormes hachas orcas golpean en las bruñidas armaduras bretonianas hiriendo y rebotando.

- ¡Espadas!¡Espadas!- Ordena el portaestandarte al tiempo que desenvaina la suya y comienza a combatir.

El combate se estanca en un mano a mano. Un par de caballeros son derribados, heridos o muertos, nadie lo sabe. A cambio varios orcos negros resultan también heridos de gravedad y se retiran a las filas de retaguardia, pero los orcos han olido la sangre y no estan dispuestos a retirarse.

En el flnaco derecho Kragg no ha terminado de regocijarse por el exito de su trampa cuando escucha los cascos de lso caballos de Galawy cargando hacia sus hombres . Rapidamente gira a sus chicos pero no lo bastante rápido. Los bretonianos alcanzan a los orcos justo mientras estos giraban. El choque es brutal. La primera linea orca es ensartada y los bretonianos sólo son detenidos cuando los orcos cierran filas y sus lanzas se quiebran contra los toscos escudos.

Mientras tanto Lady Briene reza a la dama para que alguno de los caballeros bretonianos de Galahad sane sus heridas antes de lanzar un potente hechizo xontra el caudillo orca para debilitar su fuerza. Kragg nota una enorme presión en el craneo que le hace gruñir, sus brazos comienzan a perder fuerza y el hacha, antes liviana para el caudillo orco, resulta cada vez más y más pesada. Pero en ese momento el colgante de Kragg que encontro en el Diente del Kraken comienza a brillar y calentarse. Con una sacudida de su enorme cabeza el orco parece despejarse y recuperar su fuerza. Briene le mira sorprendido pero no tiene tiempo de volver a intentar lanzar el hechizo. Kragg toma aire para gritar:

-¡Waaaaaaaaaagh!- El rugido resuena por todo el campo de batalla alentando a los orcos, que se lanzan enloquecidos sobre los bretonianos. La situación parece desesperada.

Galawy se da cuantea de que se encuentran en un combate de desgaste para el que los orocs etan mucho mejor preparados. Evalua las bajas, catastroficas por ambos bandos y toma un decisión.

- ¡Ordena repliegue!- Le grita al musico de la undiad que llevandose el cornetin al los labios comienza a tocar unas notas rápidas.

Galahad levanta la cabeza al oir el toque y mira sorprendido a su señor. Las miradas se cruzan, pero un gesto de asentimiento del Lord hace comprender al postaestandarte de que es la mejor manera de salvaguardar a los hombre. El daño a los orcos esta hecho, e implicarse más en este combate les podría llevar al desastre. Con u ngesto la unidad de Galahad comienza a replegarse hacia la colina al tiempo que la de su señor.

Mientras se retiran, Lady Brienne reza a la dama para que les ayude, apareciendo de la nada un muro de fuego que detiene la persecución del caudillo orco negro.

Kragg gruñe para detener a sus hombres, pero el ansia de combate ha hecho presa de ellos y son necesarios algunos golpes con la parte plana de su hacha para hacerles entender quien es el jefe.

Cuando por fin lo consigue reorganiza a sus guerreros y observa a los bretonianos, que estan desplegados de neuvo en lo alto de la elevación. Kragg y el señor bretoniano se miran un segundo, evaluando, midiendo si merece la pena.

- Hacia el boske. Ahora.- Los orcos comienzan a retirarse con reticencia hacia atras hasta el lindero del bosque mientras los bretonianos les observan hasta que abandonan el campo de batalla.