viernes, 4 de enero de 2013

OTOÑO: MALOS AUGURIOS

ALTOS ELFOS TURNO 1

 Mi señor Elun´oras, soy Landaris, mago de la casa de Yliria.

El más grande entre nosotros, mi maestro Teclis, me envía con un mensaje para su excelencia.

Mi maestro ha estado estudiando diferentes manuscritos de eras pasadas, glifos de los Ancestrales y de los primeros elfos. Ha observado las estrellas y estas le han susurrado sus secretos.

Todos sus descubrimientos al respecto de estas tierras, y más concretamente de los Li´sir´ale, lo que los bárbaros humanos llaman dientes del Kraken, parecen apuntar en la misma dirección. Existe una profecía, que habla de un objeto que “levantara el mundo y traerá la luz…” pero, ¡ay!, como suele suceder en estos casos, la profecía esta incompleta.

Menciona específicamente los Li´sir´ale; pero desconocemos el alcance real, ni la forma de usarlos. También hace referencia al periodo en que las dos lunas estarán enfrentadas, como el punto de partida para la activación de los Li´sir´ale.

El maestro no ha sido capaz de determinar el momento exacto pero parece que será en breve, posiblemente antes de que acabe la estación.

Teclis solicita que comience una expedición a los Li´sir´ale, y a las llamadas montañas Dragón, donde podrían encontrarse más pistas sobre el procedimiento para usar los Li´sir´ale.

Le deseo buenos augurios en su misión, mi señor Elun´oras.


Contestación 1:


Landaris buenas son las nuevas que voy a transmitirte.

Aun me palpita el corazón al pensar sobre el gran poder que se puede esconder detrás de Li'sir'ale, por ello he dado la orden de enviar un regimiento de los más valientes guerreros de Lothern para investigar con mayor profundidad bajo el mando de mi guerrero de más confianza, Uriel´is, mi lugarteniente.

 No se que nos deparara el futuro, pero todas las señales indican que Ulthuan volverá a brillar con todo su esplendor de antaño.


Elun'oras.


Movimiento y recaudación




Los exploradores enviados por Uriel´is le traen información muy valiosa, pero solo una de las cartas le llama verdaderamente la atención, la escrita por Arne. Un explorador recién incorporada a las unidades de exploradores y el cual le transmite una sensación y unos recuerdos de cuando él mismo era como el propio Arne, un simple explorador.



Aiya, mi comandante;

  He viajado a lo largo de toda la zona sur del continente conocido como se me ordenó. Duras son las civilizaciones que aquí viven y mucha es la información que de ellas podríamos obtener. Sus leyendas hablan de un tesoro de valor incalculable custodiado por un poderoso tirano, en la Ciénaga Goaul. También hablan del misterio oculto en las Montañas Dragón, de donde nace un río caudaloso y poco navegable de agua caliente, el Río de los Cráneos cuyas aguas según cuentan los más ancianos no provienen de la nieve, sino del vapor que se genera al fundirse la roca con la llama de un poderoso Dragón oculto en lo más profundo de las montañas a las que da nombre. Y por último y no menos interesante he encontrado un lugar en el que jamás un Elfo se ha atrevido a poner un pie, le hablo del Puerto Hagen, lugar oscuro y muy transitado por todo tipo de criaturas provenientes de cualquier rincón del continente, nunca recomendaría su visita pero seguro que valiosa información es la que allí podremos encontrar.



Annali len.



Tras leer esta palabras escritas por el explorador Arne, Uriel´is toma una decisión, difícil donde las haya, poner rumbo a la desembocadura del Río de los Cráneos. Varios caminos se abren en el horizonte, allá hasta donde su vista alcanza, y duro es el camino que aun tiene por delante.



Evento aleatorio:

Mientras tus fuerzas desembarcan del Viento de Anur, una joven exploradora se acerca a traerte noticias recientes:

- Alassea ree, noble
Uriel´is; Hemos localizado una manada de minotauros acampados cerca de aqui. Parece que aun no han localizado a nuestras fuerzas, pero no tardarán. Parecen nerviosos, estas criaturas no tardarán en buscar carne fresca para devorar, si vuestra luz lo desea podriamos eliminarlos antes de continuar, lo que nos dejaria libre el camino hacia puerto Hagen.-

Mientras Uriel´is cavila sobre si debe aconsejar a su señor atacar a los sanginarios hombres bestia o no, un movimiento cerca de la tienda de su señor Elun´oras llama su atencion, un figura encapuchada, un elfo por su graciles movimientos, y uno de los llamados sombrios, si hacia cuentas a sus vestimentas. En ese momento entraba en las dependencias de su señor, lo que sorprendio a Uriel´is, que creia conocer a todos los soldados implicados en la incursión.

Rapidamente corrio a la tienda de su señor con la intención de escuchar el mensaje que trae el sombrio, a sus oidos llegan susurros:

...minotauros....camino de puerto Hagen....ansia de sangre...

Coincide con la información que sus propios exploradores le han transmitido, pero la duda se asienta en el corazon de Uriel´is; ¿por qué su señor utiliza fuerzas ajenas a la expedición?¿por que tanto secreto? Uriel´is siempre ha confiado en su señor y esta actitud no es propia del noble Elun´oras.

Confuso se retira a su tienda, pero al entrar en ella otra sorpresa le aguarda, landaris, el mago, se encuentra dentro, acompañado de Arne, uno de sus mejores exploradores.

- ¿Qué sucede hermano?¿Que te trae a mi tienda y que agita tu corazón?-
- Este explorador me ha informado de la presencia de los deleznables hombres bestia en el camino a puerto Hagen...
- Lo se hermano, he sido informado...
- Pero hay más, ¡habla! - insta Landaris al explorador. 
- Tranquilo hermano, no nos comportemos como salvajes.- Contesta Uriel´is.- Habla, Arne, cuentame el resto.
El explorador mira nervioso del mago a su señor -  Las noches se oscurecen mientras avanza el tiempo y cada vez van a más. Cualquiera es capaz de percibirlo, lo que no todos son capaces de percibir es que las sombras de la noche esconden algo más que simples sombras. 
Justo cuando el día torna de cálido a frío, a la puesta de sol, divise una figura rápida como el viento y silenciosa como el veneno cerca del lindero del bosque
Seguí a esa figura, pero cual fue mi sorpresa cuando esta a punto de descubrirme al detenerse de forma apresurada. Algo había divisado en las llanuras más allá del bosque. Un campamento de Hombres Bestia es lo que allí se encontraba. 
 Volví la mirada a la última posición conocida de la figura, pero se había esfumado. Por lo que volví lo más rápido que soy capaz al campamento para informar...- el explorador duda un momento pero la urgencia de la mirada del mago le insta a seguir- ese encuentro no fue el final, mi señor.
Después de localizar el campamento de esas bestias del caos; al regresar al campamento he observado a la misma misteriosa figura entrando en la tienda de nuestro señor. Al verlo he venido a informarle, y al n oencontrarle he buscado al señor Landaris.-

Un pesado silencio sigue al relato del Arne, Landaris y Uriel´is se miran con preocupación.

- Esta bien, Arne, has hecho bien, pero no sabemos si ese desconocido te sabe que le has visto, deberás quedarte aqui, en mi tienda y convertirte en parte de las sombras que se ocultan en ella para evitar represalias, hasta que tengamos más información. Ahora, retirate.-

Arne se retira al fondo de la tienda de su señor, pero antes de que Landaris y Uriel´is puedan intercambiar una palabra un emisario entra en la tienda; Elun´oras reclama la presencia de ambos en su tienda.

Al entrar en la tienda un gesto de sorpresa, apenas percibido, cruza el rostro de Elun´oras al ver entrar a los dos juntos. Mientras ordena traer otra copa, invita a los dos elfos a sentarse.

- Os he reunido para tomar nuestra primera decisión de combate en esta empresa. Me han informado de la presencia de una pequeña manada de repugnantes minotauros en el camino hacia la ciudad de Puerto Hagen. Podriamos pasar desapercibidos y continuar nuestro avance, pero eso los dejaria a nuestra retaguardia. Por otro lado podriamos hacer caer sobre ellos la fuerza de Asur, y eliminar esta mancha del mundo.
Ambas posibilidades tienen sus riesgos, aun somos una fuerza pequeña y requiero de vuestro consejo.-

Landaris, como primer consejero, es el primero en hablar - El viento sopla dsde nuestra retaguardia, lo que nos hará inlocalizables, además nubes de tormenta cubren el cielo y evitan que la luz de las lunas revele nuestras figuras. Opino que ataquemos.-

Elun´oras se gira hacia Uriel´is pidiendo mudo consejo.

- Mi percepción no alcanza tanto como nnuestro sabio mago, pero es cierto que la noche nos da ventaja. Una lluvia de flechas en la noche podría librarnos del problema aun antes de que esas alimañas sepan que ha pasado. - 

- Esta decidido entonces. Uriel´is, amigo, parte a la batalla y limpia el camino de esas inmundas bestias. Que Asuryan guie tu mano.- Elun´oras se retira a sus dependencias personales dando por concluida la reunión.


Batalla:

        Durante todo el viaje hasta la posición de los hombres bestia Uriel'is no podía quitarse de la cabeza las posibles intenciones que Elun´oras mantenía ocultas, pero pronto vio interrumpido su pensamiento al regresar la avanzadilla informando de la posición de los Hombres Bestia. 

      A menos de una legua se hallaba su objetivo por lo que Uriel'is dio la orden de formar y comenzó a dar ordenes a sus hombres de como llevarían acabo el asalto, dividio sus fuerzas en dos unidades, buscando potenciar el uso de los arcos elfos, para evitar un combate cuerpo a cuerpo contra los hombres bestia, que sabia le supondrian más bajas.

   Asomaban vagamente los primeros rayos de sol cuando Uriel'is y sus hombres terminaron de tomar posiciones. Antes de que los adormilados guardias pudieran dar la alarma comenzaron a llover flechas. Tras las primeras bajas un cuerno se escucho vagamente en el campamento de los hombres bestia, esos pobres guardias utilizaron su ultimo aliento en alertar a sus camaradas. La rapidez de estas bestias pillo por sorpresa a Uriel'is obligándolos a salir a campo abierto. Uriel'is por fin pudo comprobar cual era la capacidad ofensiva de su enemigo, dos grupos de ruidosos gors dirigidos por cuatro minotauros, 

    Sabia que en el cuerpo a cuerpo era imposible poder ganar el combate. Grande es el valor que los Elfos muestran en batalla pero no solo con valor se ganan las batallas, de ello era consciente Uriel'is, por lo que prefirió mantener a sus tropas en el linde del bosque para asegurar una vía de escape de su pequeño destacamento en caso de necesidad. 

     Con un gesto Uriel'is marco como objetivo principal los minotauros, si lograba derribarlos a la suficiente distancia los destacamentos de gors saldrían huyendo presas del pánico. 

      Las flechas empezaron a llover de nuevo, centradas en su nuevo objetivo, y grande fue la alegria de Uriel´is al ver caer una de las bestias. Los monstruos, pilados por sorpresa, al ver caer a uno de sus compañeros, decidierón huir, abandonando a us suerte a los gors, 
  
     Pero los hombres bestia ya habían olido la sangre y los gors comenzarón a marchar hacia los elfos ansiosos. 


    Sea cual sea el motivo Uriel'is se vio obligado a avanzar y aguantar la carga de las unidades a sus destacamentos. La carga fue brutal, los adiestrados guardias del mar lanzaron una última andanada de flechas mientras en un sólo fluido movimento cambiaban el arco por la espada y recibian a los hombres bestia con su filo. Muchas fueron las heridas entre los vociferantes gors, pero la resistencia natural de las bestias les evito bajas mortales.

 
    El combate comenzo a enconarse. La unidad más pequeña de valerosos elfos había perdido algunos hombres y flaqueo por un momento, pero Uriel´is les alento a seguir y los elfos redoblaron sus esfuerzos.



   Si apoyo, habiendo sido su carga detenida y con algunas bajas en sus espaldas, el animo de los hombrs bestia empezo a decaer y finalmente fallo, comenzando a huir.

   Las trompetas elfas tocaron a persecución y los guerreros elfos acabaron con las bestias. Otra victoria para las fuerzas de Ulthuan.